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Osteopatía estructural

Osteopatía estructural

La osteopatía es un campo de tratamientos médicos realmente amplio. Uno de los que está más en boga actualmente es el de la osteopatía estructural, una disciplina que vamos a intentar explicar a fondo a continuación y que cada vez es más demandada por pacientes con un gran número de problemas.

Qué es la osteopatía estructural y cuáles son sus bases

Lo primero que vamos a hacer es definir este campo. La osteopatía estructural es la encargada de trabajar y actuar sobre el conjunto que forman los músculos y el esqueleto. Es más, son muchos los que confunden esta rama de la osteopatía con esta disciplina de forma general olvidando que existen disciplinas concretas que no trabajan sobre los huesos o los músculos.

Pero ciñéndonos a lo que aquí nos atañe, debes quedarte con lo que hemos dicho antes, y es que la osteopatía estructural se va a centrar en huesos y músculos. La osteopatía en general es una ciencia holística encargada de otras muchas partes del cuerpo que tiene como objetivo dar un tratamiento general, aunque se divide como estás viendo en otras muchas pequeñas disciplinas.

Las bases de la osteopatía estructural son muy claras. Se parte de la idea de que el cuerpo humano está concebido para moverse. La actual vida de sedentarismo y trabajos de oficina que muchos llevamos va en contra de esta particularidad.

Así, la falta de movimiento de muchas zonas del cuerpo son las que van haciendo que este degenere y que termine presentando problemas en diversas zonas de la musculatura o del sistema óseo.

El trabajo del osteópata será el de analizar la situación, buscar los factores que pueden estar escondidos tras los dolores o problemas articulares y determinar un tratamiento capaz de devolver al cuerpo su auténtica capacidad de movimiento.

¿Cuáles son los problemas que alivia la osteopatía estructural?

Pues prácticamente cualquiera que tenga que ver con el esqueleto y la musculatura. Es decir, desde lesiones musculares producidas por el sedentarismo o, por el contrario, por el uso estresante de una zona de cuerpo hasta daños en los huesos como son las roturas.

Realmente, las lesiones más habituales son las que se concentran en la zona de la espalda, y es que este es el foco en el que causa un mayor impacto la vida sedentaria de la que antes hablamos.

El trabajo de osteopatía estructural tiene como misión aliviar tanto dolores crónicos como trabajar con afecciones concretas del tipo de las contracturas o las roturas fibrilares. Al tratarse de una técnica no invasiva, el tratamiento es recibido por el paciente de una forma en la que no se causan efectos secundarios de ningún tipo, por lo que, por así decirlo, no existe ninguna contraindicación a una sesión de osteopatía estructural.

No obstante, conviene recordar aquí que hay otros problemas que tienen su origen en la musculatura y el sistema óseo y que se manifiestan en otras partes del cuerpo. Hablamos de problemas como las acumulaciones nerviosas e incluso los problemas digestivos que en muchos casos se deben a malas posturas más que a disfunciones del propio órgano que parece estar afectado en un principio.

¿Cómo trabaja el osteópata estructural?

Como dijimos antes, lo primero es analizar el estado del paciente para poder saber exactamente qué le ocurre y dónde se encuentra el foco del problema por el que acude a la consulta.

Una vez finalizada la parte de evaluación, el osteópata podrá determinar el tipo de tratamiento que se necesita llevar a cabo. Por ejemplo, las técnicas thrust son de las más usadas. Se trata de un conjunto de movimientos articulares con los que se intenta llegar a la cavitación y mandar un mensaje al sistema nervioso para que vaya recuperando la conexión pérdida con la musculatura y el hueso de la zona.

Las técnicas musculares también son muy empleadas. Desde fuera, estas pueden parecer simples masajes encaminados, pero lo que se busca con ellos es que los músculos se integren a la perfección en todo el sistema consiguiendo unos resultados óptimos en lo que se refiere a su vuelta a la normalidad.

Por lo demás, el trabajo articular es otro de los que el osteópata estructural puede mandar a sus pacientes. Con ellos se trabaja específicamente en zonas como los codos, hombros, rodillas, muñecas o tobillos.

Estas zonas son las que suelen presentar mayores dolores debido a que tienen cargas de trabajo muy altas y a que reúnen una gran cantidad de huesos, músculos y uniones a través de tendones y cartílagos.

En definitiva, la osteopatía estructural es una de las disciplinas de esta ciencia que más atraen a los pacientes. Tratar problemas en huesos y músculos es su objetivo y una gran ayuda para muchas personas que han visto cómo su cuerpo se ha ido deteriorando por la edad, el sedentarismo o cualquier otro motivo.

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