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Osteopatía pediátrica ¿Puede ayudar a mi bebé?

Osteopatía pediátrica ¿Puede ayudar a mi bebé?

La osteopatía, esa ciencia que trata multitud de enfermedades y problemas físicos a través de la manipulación del tejido óseo y muscular, ofrece beneficios a todo tipo de personas, incluidos los niños. De hecho, la osteopatía infantil es de gran utilidad a la hora de prevenir y aliviar multitud de molestias que sufren los más pequeños. Aquí queremos hablar de ella en profundidad.

Características de la osteopatía pediátrica

La osteopatía pediátrica se centra, fundamentalmente, en técnicas indirectas. Reciben este nombre todas aquellas manipulaciones físicas que se aplican a favor de la movilidad y a través de micromovimientos que permiten liberar los tejidos. El balance ligamentoso o el desenrollamiento fascial son dos buenos ejemplos que suelen aplicarse en los niños al ejecutar este tipo de tratamientos.

Hay que considerar que los tejidos óseos y musculares de los bebés y los niños no están plenamente formados y, por ello, no es recomendable aplicar técnicas directas. Estas son las realizadas en contra de la restricción de la movilidad y las más agresivas. De hecho, solo son realizadas en pacientes adultos y siempre que no presenten cuadros excesivamente graves. Pueden conllevar molestias tanto en la aplicación como en las horas posteriores a ella.

Además, la aplicación de estas técnicas indirectas dentro de la osteopatía pediátrica no se lleva a cabo de forma muy continuada en el tiempo. De hecho, se recomiendan cuando el niño ya presenta síntomas y no de forma periódica y determinada de antemano. En general, se realiza una sesión por cada 2, 3 o 4 semanas, de modo que hay tiempo suficiente para ver y estudiar los cambios provocados.

En la osteopatía infantil también juega un papel clave el soporte a los padres del pequeño. Ellos suelen vivir con bastante ansiedad y estrés el problema de salud de su hijo, por lo que es imprescindible que, desde el primer momento, entiendan por qué se ha producido, cómo va a proceder el osteópata y qué resultados se van a conseguir según las circunstancias. Solo así se mostrarán tranquilos y confiados.

¿En qué casos puede ayudar la osteopatía a los bebés y los niños?

Los tratamientos de osteopatía pediátrica se han revelado como muy útiles a la hora de combatir todos estos problemas y síntomas tradicionalmente asociados a los niños desde que nacen hasta que llegan a la pubertad:

  • Irritabilidad sin explicación aparente.
  • Gran dificultad para conciliar el sueño durante la noche.
  • Problemas para succionar la leche materna.
  • Llantos provocados por gases.
  • Vómitos y diarreas por cólicos infantiles.
  • Dolor de cuello por tortícolis.
  • Asma, bronquitis y otras enfermedades propias del aparato respiratoria.
  • Falta de drenaje mecánico que ocasione otitis y sinusitis.
  • Aparición de plagiocefalias o de parálisis braquial.
  • Baja capacidad de rotación en las articulaciones y en el conjunto de las extremidades.

En concreto, el trabajo del osteópata pediátrico se centra en corregir la disfunción en el pequeño mediante la mejora del equilibrio global y de los niveles de tensión de los tejidos óseos y musculares. Así es posible reconducir la causa física que provoca los síntomas y potenciar un crecimiento y desarrollo adecuado en él.

La osteopatía también ayuda en la prevención

Es necesario que los padres tengan presente que la osteopatía pediátrica no solo actúa sobre la enfermedad o la molestia física cuando esta ya ha hecho acto de presencia. Además, es posible utilizarla para prevenir el malestar antes de que surja.

De hecho, los osteópatas infantiles recomiendan revisiones y tratamientos cuando el niño ha experimentado un embarazo de riesgo o un parto complicado, sobre todo, si ha existido sufrimiento fetal. Este proceso genera una serie de tensiones en el organismo del bebé que, aunque no lo parezca en primera instancia, puede dar lugar a complicaciones mayores si no se tratan adecuadamente de forma prematura.

¿Es necesario el trabajo interdisciplinario?

Más que necesario, imprescindible. De hecho, es la única forma de garantizar que se conseguirán los resultados deseados mediante la aplicación de técnicas de osteopatía pediátrica. En concreto, este trabajo interdisciplinario debe realizarse en colaboración con fisioterapeutas, educadoras, pediatras, logopedas, terapeutas ocupacionales, psicólogos infantiles y, en general, cualquier especialista del que el niño necesite tratamiento.

El intercambio de información entre ellos ayudará a ajustar el tratamiento para hacer que sea totalmente personalizado. La comunicación y la coordinación entre todos esos profesionales se antoja fundamental para la salud y el bienestar del niño y de sus padres.

En definitiva, la osteopatía pediátrica es una ciencia destinada a mejorar el estado de salud de los niños ante problemas especialmente frecuentes en ellos. Se fundamenta en técnicas no invasivas que tampoco resultan dolorosas para el pequeño y ofrece unos resultados que, en la mayoría de los casos, son inmediatos. Por ello, en caso de detectar cualquier problema de los citados anteriormente, es recomendable que te pongas en manos de un especialista cualificado para que le trate.

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